martes, diciembre 23, 2008

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Deberíamos hablar más bajo, casi en susurros.
Tengo miedo de que despierte el sentimiento.
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viernes, diciembre 19, 2008

Resurgen entre las piedras
llenas de moho, de verdín y de aguaceros muertos por la tempestad.
Los abrazos de la fuerza, se miran perdidos,
se buscan entre ellos, tocan sus rostros,
acarician la exactitud de sus pliegues.
Los abrazos de la fuerza,
los mismos de siempre, pero ahora tan distintos.

Una cuchillada en el centro del pecho lo sorprendió.
De espaldas a la muerte, quizo torcer el brazo de la parca.
La sangre se mezclaba con la tinta y caìa sobre el suelo,
sobre el papel, sobre las plumas deshechas de dolor.
El mundo a veces se desmorona sobre la sien, y quièn haya perdido la capacidad de resistencia va a verse superado, ahuyentado, muerto y enterrado por el peso de la conciencia.
Èl, avasallado por la incentidumbre y la incoherencia de los hechos
quería morir sobre el lecho de espinas. Clavarlas una a una en su cuerpo,
morir desangrado... Tal vez así, podría hacerse físico el dolor del alma.
Èl, no escuchaba más sus latidos, no sentía la brisa, no percibía el aroma de un lirio empapado en primavera.

Pero resurgen los abrazos de la fuerza.
y entre ellos intento hablar, escuchar,
vendar el alma con la gaza que alguna vez vendò mi dolor.
El amor sorprende con su belleza, y lo hace tambièn con sus heridas. Frenar para pensar,
y aprender a ser felices.

A pesar de dejarnos enlazar con la cinta invisible del destino,
los seres, continúan siendo seres. Cada uno con un corazón, un par de ojos, unos pies que de vez en vez se transforman en alas, unas manos que acarician lo divino y nos hacen llegar al cielo, unos brazos que apretujan sobre el pecho todo aquello que quiera fundirse en èl, una boca que susurra y habla... Aún son seres... Uno y uno... no uno en uno.

Ser feliz,
es quizá el fin último de las cosas...
¿quién podría serlo, si en el centro del pecho tiene una nube oscura que produce tormentas de llanto y lágrimas?
la lògica de la razón.. no alcanza al corazón, ¿Verdad?

Si en el destino está escrito, por más que hoy en el interior haya sombra, mañana volverá a salir el sol...
Los eternos abrazos de la fuerza.

martes, diciembre 09, 2008

Las gotas se hacen mar.
Los puños paredes.
Los brillos de un vestido, pedazos de una copa de cristal que acaba de caer al piso.
Y la lluvia, la lluvia de verano golpea con calma mi ventana, y me sugiere dulcemente que convierta en palabras las sensaciones del momento.

Ser libre.
Amar con sinceridad.
Acariciar el aire.
Mirar a la luna y escribirle en silencio.
¡Cuán fuerte se siente el brillo de aquellos ojos, que pueden mirar sin dolor!.

Recuerdo, con cierta melancolía, una noche de primavera... como la de hoy. La lluvia jugaba con el césped verde y brillante, se hacìan el amor con una suave brutalidad. Se enrosacaban, se fusionaban.
Yo, una simple sombra bajo el umbral de la ventana. Escribìa unos versos alborotados, y pensaba que la vida es hermosa como los ocasos de verano. Que la vida aún cuando nos atañe una pena amarga, aún cuando tememos que la independencia sea un pasaje a la soledad, es hermosa. Hermosa por esencia y naturaleza. Hermosa porque existen mariposas que condecoran los árboles, y frutos que embriagan al espectador y al dulce poeta que puede describir su existencia.
Yo, esa simple poetisa minimizada a un tamaño pequeño, escribìa y dejaba que mi cuerpo se nutra con el agua que caìa, suave y prolijamente...

Muchos dìas pasaron desde ese entonces.
Muchas noches sin estrellas, con ellas. Con algunas fugaces que se llevaban tras su paso, el sueño de un peregrino.
Hoy vuelve a llover, como esa noche, solo que esta vez no soy aquella sombra que se esconde tras los vidrios abiertos de par en par de esa ventana. Hoy soy una silueta, con contorno delineado y mirada fija.
Nadie puede amar la vida mas que uno mismo y para amar sin perder las alas, siempre uno debe medir el corazón.

martes, diciembre 02, 2008


Mis manos rìen,
mis dedos rìen.
Mi risa alcanza el éxtasis de los cuerpos.
Sin saber si seràs mìo o si te iràs hacia otros brazos al amanecer.
Sin saber siquiera què decirte.
Es que me gusta tanto que me encantes...
La combinaciòn perfecta:
Sos el mar,
la luna,
y la noche sin estrellas;
Sos todo lo que mi alma anhela para ser feliz.
Es que...

sábado, noviembre 29, 2008

Llora un arco iris infinito aquel que puede reìr.
Rìe muertes y espectros,
escupe espinas y pàrpados sin ver el sol.
Con mariposas de cristal hechas añicos,
enciende una luna de plata y carbòn.
Abraza la inocencia de la voz,
con su cuerpo de zorzal.

Acarrea la dulce condena de amar,
de dar toda la luz hasta quedarse en penúmbras.
De apostar hasta el último hilito de esperanzas.
No hay estado màs hermoso
que la embriagante sensaciòn de estar enamorado.

lunes, noviembre 24, 2008

Extraña sensaciòn arrabalera, ésta de desnudarte.
Tu piel, tu mente y tus palabras... Tus ojos, tu pelo y la luna.
Anudo estos versos a mi cintura y con ellos me visto de seda.
La noche es oscura, tu voz lejana y este desasosiego me recita los versos que jamàs he de escribirte.
Tu boca se convierte hoy en la cima de esta montaña de incertidumbres que transito. Yo, fiel peregrina de la ilusiòn, de las risas delineadas por cometas y de los niños felices y eternos. Yo, que no soy más que unos cuantos poemas que ahondan en algún inconsciente. Yo, que amé tanto tiempo la pluma herida de un gorriòn... y hoy anhelo que sea la tumba de todo el dolor perdido.

Esta tarde de sol, Amelie huye hacia otro nido.
Sin nombre, ni apellido... sin porqués y sin respuestas... pero lleno de esa esencia encantadora, esa duda que enamora y hace soñar. Amelie hoy sueña con volver a ver la luna, blanca y radiante, ausente y tan propia. De verter su pluma en la tinta de los rìos que se llevan a su paso, las lágrinas de alguna poetisa que no cesa de llorar...

Amelie es rìo y rìe.
Amelie es paz y la guerra de guerrillas.

Inconcluso,
guardo tu nombre en un cajòn.. Extraño ser.

viernes, noviembre 07, 2008


Resurgir.
Escribir la historia de cada cuerpo afianzando las raìces a los escombros del pasado, y arraigando unas nuevas a la belleza del presente.
Respirar el aroma febril de los tilos, y sentir que aún estamos vivos.
En mis venas llevo la tinta que no me dejará conformar con un beso sin suspiro ni con una estrella sin contraste. En mis venas, llevo la pluma que me permite llamar en silencio a la luna, esas noches en que me siento sola.
Llevo las alas pintadas con acuarelas de colores fuertes y brillantes, anudadas al lomo, como si fuera un burro de carga que aprieta sus dientes para llevar una maleta. Llevo mi libertad a cuestas y sudo alegría por ello.
Mi alma es libre, no pertenece siquiera al viento... ni a la brisa, ni al sol, ni a la luna... Mi alma siquiera me pertenece a mí.
Quién quiera acompañarme por la vida, jamás debe anhelar cazarla. Ella es débil como un colibrí, frágil como una copa de cristal... pero valiente y arremetedora si la quieren encarcelar. Mis alas y mi alma, son mi más bella pintura... mi poema más hermoso. Son ellas las musas inspiradoras de mis versos... Son ellas el faro pequeño que no me deja caer en los precipios desconocidos, son esas sogas que sujetan mi cadera y me toman con fuerza... para no dejarme ir detrás de cualquier duende fabulador.
Son ellas... y quien quiera, jamás cazarla.

martes, noviembre 04, 2008


Encadenada a esta incertidumbre.
"Si estás, es porque no te dejo ir"; ¿y ahora?
El horizonte aleja su trazo, pero es inevitable llegar a un punto final.
No todo puede perpetuarse en nuestras poesìas,
no todo es indeleble a las huellas del tiempo:
No puedo escapar al olvido que siembras en tu alma.
No podemos forjar las piezas de este rompecabezas
a que encastren en nuestro presente.
Quizá no fue más que una melodìa desentonada
que nos sirviò para soñar una y mil veces.
Quizá, fuimos las alas necesarias para alcanzar nidos ajenos,
y hacerlos propios.
O quizá no.
¿Un teleteatro que confundiò al actor?
No.
No fue más que un suspiro hermoso, bello como el alba una mañana de verano.
Pero real.
Real como la pena que me ahoga, cada vez que retrato tu risa.
Escondo tu voz debajo de una piedra.
La levanto y la dejo libre para oìr la dulzura que en ella anida,
me nutro de ella... me nutro de tí.
Todo mi cuerpo se reconforta con solo pensarte,
solo con recordar, que ya muchos años han pasado desde que nos conocimos,
desde que nos entregamos al amor y luego, nos dejamos ir..
Ya muchos años;
muchas lunas desvelados preguntándonos ¿por qué?
muchas noches en almohadas ajenas;
muchas pieles hemos acariciado con lujuria y placer,
Quizà sin sentir más que el gemido del diablo.
Quizà no.
Han pasado muchos años.
Cuàntas làgrimas se han ido con las poesìas de Ismael,
cuántos latidos desorbitados han acompañado la melancolía eterna de mi amado Silvio.
¿Cuàntas veces he repetido tu nombre para que se vaya en el viento?
Ya no queda más pelea,
que la batalla entre el olvido y el corazòn.
Ya no quedan fusiles de palabras que me acobijen.
Ya no queda un sentido por què luchar.
Fue mi más bella poesía la historia que inventé abrazada a tu espalda.
Mi mano te suelta hoy, para que vueles sin mis alas hacia el cielo.

miércoles, octubre 29, 2008

La noche está serena y calma...
Mi alma alberga una tempestad de sentimientos confusos y la luna me mira, como queriendo contemplar toda mi sombra en un solo cráter.
Otra vez la primavera me sorprende, emprendiendo el viejo camino de regreso a casa, ese camino en donde nació la poesía de la semilla y la grieta infinita. Ese camino, el mismo de siempre, que me vió enamorada y riéndole a la vida, y también padeció la tristeza de mi soledad y sus lágrimas.
Camino y me vuelvo sobre mis propios pasos, creo sentir todavìa el tono triste de tu voz. Pocas veces lo he escuchado, creo que hasta esta tarde, lo desconocìa... pero ahora no puedo sacarlo de mi cabeza.
¿Cómo ayudarte esta vez?
El amor es el suspiro de un poeta que, encantado con sus versos, decidió soñar.
Creele mujer al poeta.
Cree en sus ojos que te miran con sinceridad,
mirá sus manos y embriagate con su dulzura,
sus caricias son sanas y transparentes,
y tuyas...
creele mujer,
y corre a su encuentro.
Estrujá su pecho entre tus brazos,
y ríanse de las mentiras de los que quieren
pisar sus cabezas.
Y amense, que el amor es el aire que nos mantiene vivos...
Creele mujer,
creele al poeta.

martes, octubre 28, 2008

"Mi mesa de luz está llena de estrellas", dijo la poetisa con una voz capaz de converser hasta a lucifer. Cerrò la puerta y se marchó. Se marchò porque la ciudad era demasiado enorme para dejar su vida en entre cuatro paredes, se marchó porque en su panza sonaban las estrofas de una canción que dedica su entera melodía a la libertad... Se marchó, sencillamente, dejando una historia atrás que no encontraría un fin, en su interior.
Tenía miedo, quizà. ¿Al amor?¿Al para siempre?...Un miedo que la ahogaba, un miedo que la llevaba a buscar excusas para justificarse, un miedo que paralizò sus labios a la hora de hablar y remediar el presente...
Él se quedó perplejo, ensimismado. Miraba sus manos, llenas de tinta, y recordaba una por una las poesías que le había escrito, las veces que la había llamado en silencio mientras se sumergía en la más hermosa soledad de una estrella. ¿Qué más?. La partida de ella le había dejado un sabor amargo en la boca y un signo de interrogación en los labios. ¿Hasta cuándo?.
El reloj en la pared de su cocina marcaba las diez, luego las diez y catorce, y asì pasaron las horas y los dìas... quese agruparon en meses y sanaron la herida de aquèl adiòs. Él seguía respirando, su corazón seguía latiendo, y los mates amargos aún conservaban su sabor original. Con el don del espíritu limpio y la conciencia tranquila, él abrazó un nuevo amor, y se hundió en el sueño más bonito... amar sin pretextos y sin pasados. Ella era una muchacha bonita, de rasgos delicados y femeninos. Ella tenía un universo para dar, mimos simples pero sinceros, era una joven llana, sin vueltas sin retorcijones. Una antagónica comparación con la poetisa, que para ese entonces, empezaba a extrañar aquella sombra.
El tiempo se esfumó entre las balzosas, convirtiéndose en las semillas de una herida abierta... Ella volvió, pero encontró un universo diferente al que había dejado: las calles ya no estaban vacías, los rosales no florecían con aroma embriagante, sino con un dèbil perfume... El amor, no respondía a los caprichos de su corazón, el amor no era eso...
Tarde lo descubrió.
Ya no existían arrabales compartidos, solo su tango y el tango de él, y una rumba que bailaba el nuevo amor.
Y así fue, como la historia de ella y èl, y él y ella quedó archivada, con un final imposible y unas esperanzas amuradas al quinto peldaño del infierno...
Y así es, y será.

sábado, octubre 25, 2008

Desperté y todo se derrumbó detrás de esa puerta que divide el mundo real con el hermoso surrealismo.
...Cuándo va a ser el día en que pueda dejar que callar... cuándo podré mirar el cielo y no pensar, cuántas cosas sin desearlo he dejado atrás...
Las fuerzas no se agotan, mi arma es serena y pasiva; mi alma es una estrella fugaz que intenta alcanzar ese cielo, lejano... casi imaginario, casi inalcanzable...pero increíblemente omnipresente.
Me desespera esta necesidad de abrazar aquel tesoro, me desespero en el intento de retener todos los instantes pasados para sentir aquella sombra cerca.
No puedo escribir sin buscar un consuelo aparente a tanto silencio.
Escribo menos de lo que siento, pero màs de lo que digo.
¿Olvidar?No se puede vivir de ensueños.. ¿Luchar y dar pelea? ¿A quièn? ¿Al olvido? ¿A la eternidad? ¿Al presente? ¿Al corazòn?.
No puedo encontrar una respuesta en el inconciente del sol... Cierra los ojos y no es posible que ahonde mis fuerzas en èl, ¿es correspondida esta presencia de un recuerdo?. Miro la luna, buscando una respuesta, una sola excusa que me permita dar pelea hasta el final... una excusa que me valga para sentirme viva, para escribir con fuerza y valentìa... para mirar el espejo y encontrarlo nuevamente. Vivo añorando lo que fue, el tiempo que ha pasado...

¿Luchar, o esperar que suba la marea?

viernes, octubre 24, 2008

La luna entera cabe en mi pecho.
La luna y su eclipse... la luna y su sombra, la luna y la cola del diablo que no deja que brille y me embriague con su belleza.
¿Cuàndo fue la ùltima vez que mirè una estrella sin recordarte?.
El ancla se incrusta en la tierra, barco frena su marcha y se detiene a pensar...

Quiero abrazarte en silencio.

jueves, octubre 23, 2008

Presencia de un recuerdo.

Un bandoneòn acariciaba su espalda descubierta aquella noche de primavera. Los tilos perfumaban el cielo con su receloso aroma a incertidumbre, y ella... no hacìa màs que mirar la luna intendando encontrar en ella, la inspiraciòn que la lleve a sus brazos.

Ella escribìa porque necesitaba respirar el aire encantado de su poesìa.
O tan solo respirar.
Y cuando se decidìa y apoyaba la pluma sobre el papel, una ràfaga de tinta se desplegaba sobre èl y la poetisa lo arrugaba, lo hacìa un bollo y lo tiraba al suelo con desprecio.
Muchas veces sucediò, y fatigada por el constante episodio, se acercò a la cocina, tomò un fòsforo... y luego de calentar a fuego lento la pava, se tomò unos mates bien amargos. De esos que reconfortan y acarician el alma, de esos que dan fuerza para seguir escribiendo.
Tomò la bendita pluma e intentò otra vez... y sin embargo, està vez descubriò algo extraño: acercò una lupa, y comprendiò que ese manchòn de tinta no era sino un montòn de palabras desesperadas. Las palabras se atoraban en el papel, querìan salir todas juntas, pisando sus propias cabezas para contar su verdad.
Intentò ordenarlas sin èxito, puesto que en esa uniòn se leìa:

Amar- Compromiso- libertad- Recuerdos - sueños - poesìas- eternidad

Cansada ya de esta confusiòn, se recostò sobre sus hombros y sumergiò su mente en un largo y profundo sueño. Quizà durmiò un dìa entero, quizà un mes, un milenio...
Al despertar todo tenìa un asombroso sentido:

Amar, es màs que un compromiso social, es la inyecciòn de vida que nos da las alas necesarias para volar hacia la libertad. Es màs aùn que vivir de recuerdos, es el arte de poder transformarlos en poesìas hermosas, en sueños necesarios para vivir... Amar es entregar el alma a la eternidad de los seres, alados, infinitos...

martes, octubre 14, 2008

No todo es lo que dice ser,
dar vuelta las palabras, buscarles el revès,
la uniòn, descoserlas y amarrarlas con silencios.
Aprender a leer la mente de un poeta es aprender a vivir.
Un estallido de sin-sentidos, una sinapsis sin concretar.
La vuelta del diablo al pasado, pisando con su cola la lògica del presente.
La situaciòn era confusa, nada brillaba con claridad,
nada excepto una luz que alumbraba como un faro solo una baldoza.
Un enano se rìe de mis pies
Me enojo y lo piso,
pero sigue riendo.
Me vuelvo a enojar y lo vuelvo a pisar,
pero aùn asì rìe.
Y yo no entiendo, ni siquiera, porque encuentro un enano bajo mi pie. Y yo no entiendo porque hoy escribo y no bailo una zamba descalza a orillas de rìo. Y comprendo que quizà, no todo deba entender. No todo analizado...
Solo que respiro y estoy viva,
Solo que me encuentro a solas con mi piel y su verdad,
escuchando la eterna melodìa del viento...
Solo que el telèfono a veces desconcierta,
y una voz del otro lado es como el sonido del mar.
Inmenso.
Y todo es aùn màs extraño.
Vivir y ser feliz.

lunes, octubre 13, 2008

A lo lejos.
A lo lejos la montaña se ve pequeña, y no brotan de ella, màs que los silencios que en su vientre encallaron.
A lo lejos, el alba asquea al peregrino fiel que la abraza añorando de ella los suspiros, y las pàlidas risas olvidadas.
Nada somos y hacia la nada vamos.
En busca de la felicidad vamos perdiendo los dientes, caen en el camino como botones que se deprenden de una chaqueta vieja.
Y aquì estamos.
Resurgiendo constantemente entre los muros, asomando nuestra esencia de semilla entre las grietas. Y aquì estamos.
Y aùn sin dientres,
mastico la realidad, el pasto y la espuma.
Mastico y pinto.
Mastico y escribo.
Pinto para escuchar el sonido de la hierba crecer, para describir la explosiòn en mi pecho cuando veo la luna. Pinto, sencillamente, para recordar que estoy viva.
Y escribo, escribo para ser fiel a mi esencia, a las estrellas, y a la eterna melodìa que resuena en mi cabeza.
Escribo para que la sangre que recorre cada parte de mi cuerpo, se nutra de esta poesìa que da vida a los muertos.

miércoles, agosto 06, 2008

La habitaciòn en silencio. Iluminada por el sol de la mañana, deja que sus paredes se empapen de paz. Cuànta calma me da la mùsica que imagino en mì, cuàntos aromas percibo al inspirar una sola bocanada de aire.
Sobre la cama, la vida.
Sobre la cama, la pluma.
Sobre la cama, la caja que me lleva en sus alas.

Cuànto màs libre me siento al verla, cuàn lejos puedo llegar, si me dejo ir.
En ella se esconde la realidad de saber que no hay màs que lo que nuestros ojos añoran.
Que no hay presente que no se transforme en pasado cuando llega la luz del alba.
En ella, duermen los sueños que tuve de niña y aùn conservan la tibieza de una caricia.

La caja:
Su interior y su exterior.
Su fusiòn.
Su mùsica.
Su cielo.
Su revoluciòn de amor.


Mi caja de pinturas.
De pinturas y un sol.

jueves, mayo 15, 2008

Hoy la luna no es luna, sino una mancha que asusta al ocaso. Hoy, la risa suena hueca, vacìa... siquiera es risa, es solo un sonido dèbil y febril que emite mi boca. Y lo hago porque es vital, para no morir, para que no me coman los buitres del cielo... pero no por voluntad. A veces siento que no soy màs que un par de maderas descoloridas, enlazadas entre sì y sujetas a unas cuerdas, que solìa ofrecer la mas bella melodìa con mi cuerpo de guitarra, y ahora no soy mas que una sombra a para una comunidad de hormigas.

No es fàcil seguir, cuando el camino se nubla sobre nuestras cabezas, no es fàcil, nada fàcil.

Optè por vivir de recuerdos, escuchando voces que ya no estàn, dibujando con colores pasteles que ya no se fabrican y mirando cielos con estrellas fugaces, esas que ya no se ven...

Y es asì, y no tiene vuelta.

[Alguien me enseñò que siempre se debe apretar los dientes, yo le recuerdo que nuestro cielo siempre estuvo màs allà. ]


Y ahora... Que cierro los ojos y veo tu manito apretando la mìa para resistir al viento, siento que mis pies se desvanecen y se derriten sobre el suelo... y que de mi espalda nacen alas gigantes, que se nutren de estas palabras que te escribo, que son suaves como algodones... Es tan necesario abrazarte... Con mi poesìa te regalo el cielo màs hermoso, que cabe en la palma de mi mano. Para acompañarte siempre, para que no estemos solos...

lunes, abril 21, 2008


Han de ser mis brazos los que me lleven a volar, acariciando la plenitud de mis espacios.
Con la brisa que encandila y con las bocas que besan sin tocar.
Han de ser mis ojos, entre los versos tibios de la bella primavera, los que me despierten al alba para acariciar el sol con mis palmas...
Han de ser mis sueños los que me ofrecen las alas para abrazar en silencio la eternidad...
Detràs de todo, solo estoy yo... Susurrandole a mi sombra el por què de unas ojeras que simulan bandoneones.

jueves, abril 17, 2008


Dos meses de dolor incesante.
No tolero soñarte y despertar...vivo en un mundo de recuerdos, entre programas infantiles viejos y absurdos, y canciones que te traen a mis dìas otra vez.
Me duele mucho el corazòn... tanto que a veces no aguanto y desearìa arrancarlo y tirarlo al suelo. Te extraño tanto... tanto, que no tengo palabras para explicarlo...
Te recuerdo alegre y sonriente, pero aùn asì me duele el alma, siento còmo me desangro cuando te pienso, siento como se encallan mis dedos cuando acaricio fotos antiguas.
Te dedico una y mil canciones de Silvio Rodriguez, que amortiguan esta angustia que me atrofia los dedos... Te dedico cada estrella que veo en el cielo, te encomiendo en las alas del àngel màs hermoso, para que te cuide como lo hicimos nosotros desde acà..
Hoy es 17 y siento ganas de morir para abrazarte.

viernes, abril 11, 2008

En tus orillas nace la savia que alimenta a mi cuerpo; el nèctar que deleita a mi paladar.
En tus orillas se arremete mi silencio y se hace grito, se hace prosa, se hace canciòn... Se hace lo que anhela pues cobra una y mil formas.
En tus orillas nacen mis besos y mueren mis labios, asesinados ferozmente por tu lengua.
En ellas comienzo a nacer, son el vientre que diò luz a mi ser... que pariò estas ganas de ser invencibles ante el dolor.
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Las pupilas se dilatan, cae del florero su rosa y nace un muerto.
Cae del florero su rosa, caen mis dedos sobre el ayer que me estruja entre sus garras.
Cae del florero su rosa y caen mis deseos de ser feliz. Se vuelcan sobre las sàbanas, se retuercen... se hacen oìr entre los intentos de callarlos. Brotan entre mis poros, se esparcen por el aire... se despliegan, se hacen gigantes.
Tan gigantes como la inmensidad, casi tanto como la pena que me dejò mi tallo de alelì al morir...
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En tus orillas nace la piel que me sirve de excusa para acariciarte. Esa piel que se convierte en plumas cuando deseo volar, que se estiran para hacerse màs largas y me dejan acariciar el cielo y a mi niño que allì descanza...
En tus orillas me encomiendo a tu dios, para la vida eterna entre tus brazos; para renacer una y mil veces entre los pliegues de tu boca.
En tus orillas sueño despierta mientras llega el alba, y me dejo seducir por tus silencios una y otra vez.
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En tus orillas.... tal vez.