miércoles, enero 07, 2009

El olvido se recuesta a mi lado y hace silencio. No me quedó otra opción mas que abrirle la puerta y rogarle consuelo.
Drástico tu método de amor propio, tonto, cínico, infantil.
Ya no estamos para las corridas ni para los sarcasmos. O por lo menos no lo estoy. ¿Por qué dijiste en silencio lo que pudiste decirme al oído?

Ahora es tiempo de callar. No es sencillo encontrar palabras, y las que nacen de mí, lo hacen sin fuerza y se las lleva el viento.

Se ha ido el tren que nos llevaba a destino, a los dos.
Te despido en la estación, y te deseo un lindo viaje. Hacia otros brazos, otros besos... hacia otras lunas y madrugadas...
Te abrazo con la mirada porque la ilusión que me invadió e inspiró este tiempo fue gloria de tu nombre, y hoy es el suspiro de una gaviota que migra.
Te despido con cierta nostalgia pero sonriendo. Era hora de cortar este cordòn casi umbilical que me enlazaba a tu eco.

Subiste al tren y te alejás. Tu sombra se va desdibujando lentamente dejando un suave ocaso de verano tras tus pasos...
En la plataforma siguiente espero el mío. Llevo mi mochila y mis libros, llevo a la trova y la guerrilla en canción, la pluma y el sabor dulce de los besos que me esperan.

Se hace de noche con calma y la claridad se va convirtiendo en la risa sarcástica de la noche. Todo lo que un día fuimos, se convierte en lo que no volverá a hacer...

1 comentario:

EL HIPPIE VIEJO dijo...

ay Belén
que bien expresas tu dolor!

Nuevas primaveras llegarán a tí!
llegará el abrazo,
la paz y el latir pausado de tu corazón.
Deseo que seas muy feliz querida Amiga!!!

Te abrazo fuerte!

besos

Adal