lunes, octubre 15, 2007


- A Amelie le aprietan los zapatos de la cordura y decide andar descalza -


Haciendo malavares sobre la cuerda floja de la realidad, entiende que no siempre en el cielo brilla el sol e intenta no llorar. Revolea las clavijas de la soledad con fuerza hacia arriba y desea arrancar su dolor con los dientes de la indeferencia. Pero ¿a quièn intenta engañar? ni la destreza del garabateo la mantiene viva... Amelie se siente morir condenada en su propia hoguera.


- Grita para desahogarse, patalea en el aire cortado con cuchillos afilados. Tan negro el presente que cuesta creer que sea verdad -


En la silueta descolorida de la noche Amelie tropieza con una piedra que se niega a ceder, y ella tan ingenua como desanimada, saca su pincel y le dibuja una sonrisa. De nada sirve: su pena sigue allì consumièndole el aire. Ni la pluma, ni la mìmica de los astros a lo lejos, ni una caricia imaginaria logran maquillar la tristeza que le pisotea la cara.
¡Què fuertes son tus ganas Amelie, de querer borrar todo, cerrar los ojos y al despertar saber que tan solo fue un sueño amargo!




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