viernes, septiembre 07, 2007


Navegar en el infinito ocèano de tus mentiras; piadosas, teñidas de diversiòn, elegantes...

Hace tiempo arrastro un signo de interrogaciòn con tu nombre en mì pecho. y fueron muchas las noches que recè al sol encontrarte en ese bar, y entre copa y copa, conocer màs de lo que tu boca decìa.

El tiempo pasò y una noche, la luna se vistiò de seda y te trajo a mis labios escondièndote hasta de tu propia sombra.

Las paredes de aquel bar que ambos frecuentamos pueden dar cuenta de que si digo que mi sonrisa lleva tu voz no serìan falacias; ellas fueron testigos privilegiados de aquellas madrugadas que entre un vino dulzòn nos mentimos un poquito màs.

Me regalaste besos dulces, con sabor a fuego y aroma a engaño; me regalaste ilusiones empapadas de rock and roll... le ofreciste a mi cuerpo una canciòn con letra particular, me la susurraste al oìdo y me callaste mis silencios. Con suavidad y delicadeza, aùn sabiendo que nada eso estaba bien.

Puedo sentirte mìo solo cuando la luna no te encierra en su ceguera; puedo imaginarte brillando en mi cielo, cerca del mar... lejos del suelo. Puedo sentir tus manos rodeando mi cintura y puedo verte en aquella estaciòn, alejàndote y volteando de vez en vez para despedirte... y asì serà, hasta las pròxima sèptima noche...


2 comentarios:

Claudio López Iscafre dijo...

Me gusta mucho como escribis! Todos pasamos alguna vez por ese tipo de amores...
Besos

Maria Cristina dijo...

hermosisimo escrito, un abrazo mi Cata no te olvides que no estas sola y que siempre hay personas que te queremos a distancia